La vida del escritor que, como pocos, fue popular y hurgó en lo popular como estética, estuvo signada por la lucha política. Por la polémica, por los cruces duros contra lo que consideraba como exponentes de lo antinacional. Quiso batirse a duelo contra un militar y funcionario. Estuvo preso tras la insurrección de Paso de los Libres, cuyo testimonio en un poema fue prologado por Borges. El mismo Borges que, en sus Obras completas, obvio ese prólogo. Fue parte de Forja con una generación de intelectuales brillantes como Scalabrini Ortiz y Homero Manzi. Del irigoyenismo se unió al peronismo. Fue funcionario en el Banco de la Provincia de Buenos Aires con el Gobernador Mercante, rescatado del olvido por el propio Jauretche. Solía decirle a Perón que el personalismo –el exponente más fiel, curiosamente borrado de la historia, son los textos escolares del peronismo, que rozaban el fascismo personalista en boga en Italia y en la URSS- alejaba innecesariamente a las clases medias, las clases a las que Jauretche ilustró y enojó por igual.El periodista entrerriano Guillermo Alfieri, me contó en una entrevista que Jauretche vivió, como él, en La Rioja. Alfieri trabajaba en el diario El Independiente que dirigió Tito Paoletti y Jauretche estaba ahí en La Rioja, y tenía prohibido, por razones de salud, fumar. Subía a un altillo y, a escondidas de su esposa, le pedía a Guillermo cigarrillos. El, por supuesto, se los daba.
Jauretche tiene miles de frases, pocos continuadores, en el estrecho campo del pensamiento nacional; muchas polémicas, las mejores recopiladas por el historiador Norberto Galazo. Muchas, casi todas, tienen su actualidad. Pero, tanto como en vida, la academia ignora completamente sus postulados, su vida, su obra. No le interesa, a la Inteligencia que tan bien caracterizó el propio escritor, el pensamiento nacional.
A esto, hay que sumarle que la ola liberal, globalizadora, arrastró o acentuó su énfasis europeizante en la izquierda, el hoy llamado progresismo. Además, el campo nacional y popular, aún con la emergencia de K y el contexto latinoamericano actual, se ha enflaquecido. Pensar desde acá, sigue siendo difícil.
Esos postulados esenciales son los que, a mi juicio, mayor actualidad tienen. Pero sobretodo, y desprendido de este último, pensar desde acá ya no es sólo difícil, ya es más difícil todavía discutir con los que acá piensan como el hombre que está solo y espera, con ese extrañamiento, esa lejanía, esa envidia sarmientina; porque cualquier discusión hoy está negada, rechazada. No hay contendientes. No hay debates. Dicen, que las polémicas, generan colesterol
2 comentarios:
Felicitaciones por rescatar a un personaje tan olvidado a proposito por la oligarquia literaria, esa que da realmente "asco", me preocuparía haber visto a Jauretche dentro esas bibliotecas de los ilustrados. Abrazo. Gonzalo.-
Coicido con vos, Gonzalo. Arturo fue algo raro, de los pocos, que pueden darse el lujo de ser populares y malditos, todo en una misma vida.
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