
Pocos días atrás, el sacerdote de la ONG católica Blás Corbalán, fue a la vera del túnel sufluvial a dar una misa para los empresarios neoliberales de la producción primaria. Blás Corbalán rompe una regla desde que lo conozco: siempre fue oficialista, de cualquier gobierno. En este caso, rompe la regla. Durante el levantamiento de los empresarios neoliberales de la producción primaria, en cada ruta había un sacerdote, y los obispos, con el lenguaje confuso de quien tiene algo que ocultar, el lenguaje que los caracteriza, hicieron declaraciones de alto tono político en contra de la obstinación gubernamental. No está mal que hagan política. Bueno sería que lo blanqueen, que digan la verdad y que quede claro que financian y representan a la última dictadura de occidente y que, en su seno, se concentra el espíritu organizativo más autoritario, machista y retrógrado de todas las ONG, aún ésta, que es ampliamente financiada por los contribuyentes.
Mientras iba caminando me imaginaba cómo, eventualmente, ese cuerpo doctrinario que gusta pensarse como la nación misma, con un llamado celestial, que defiende a sus empleados aún cuando cometan los peores delitos –desde secuestros, torturas, asesinatos, abusos de niños, violaciones, robos- podía resistir recibir una cachetada de realidad: aún con la Iglesia católica militando abiertamente, de modo oscuro, subiéndose a cualquier revuelta de los empresarios, conspirando, cómo podía resistir una derrota electoral.
¿Alguien cree que la oposición de la iglesia católica no se volvería más radical, más conspirativa, más carapintada? Yo, por lo menos, no.
Y no me vengan a nombrar las excepciones del catolicismo, los mártires, porque a mí me gusta mirar la regla, no las excepciones. Todo bien, y siento mucha pena, por los mártires que la iglesia católica entregó a manos de sus asesinos, pero nunca hay que olvidar que son estos mismos, que son quienes formaron a los que vienen, que son quienes educan a los hijos de los ricos, que son los que pasillean mangueando al estado, poniendo funcionarios, escondiendo sus intenciones. Son tipos peligrosos. Siempre lo fueron. Pero ahora están enfrente, están rabiosos, y están tranquilos: el gobierno, en todos lados y a todos los niveles, los sigue financiando.
por mi culpa
por mi grandisima culpa
la madera, la cruz
la forma de la espada
por mi culpa
por mi grandisima culpa
el dolor, los gritos
las hogueras
la carne quemada
por mi culpa
por mi grandisima culpa
las carabelas,las misiones
el genocidio
las tierras usurpadas
por mi culpa
por mi grandisima culpa
los hornos
las fosas comunes
los cuerpos apilados
por mi culpa
por mi grandisima culpa
las cárceles clandestinas
la tortura
los que tiraron de los aviones
por mi culpa
por mi grandisima culpa
Amén!