La secretaría de salud de la provincia, el IAPV y sigue la lista, comenzaron asambleas para exigir -además de cuestiones propias de cada repartición- aumentos salariales. El detonante, esperable, fue el aumento del 15% a los funcionarios políticos. Un aumento menor a la pauta fijada por el gobierno nacional en las últimas paritarias, pero un aumento a quienes gozan de poco prestigio, como los funcionarios políticos, que no esté atado al aumento salarial de los trabajadores del estado, iba a desatar obviamente estas protestas. Así fue.
Desde la devaluación, pasando por los billetitos radicales, la recuperación salarial o el aumento del poder adquisitivo del piso pre devaluatorio, se vio claramente en el empleo privado en blanco y aún en negro. No así en los estatales, que en la carrera con la inflación aún siguen perdiendo. Esto, que objetivamente debilita el entramado clientelar de los partidos tradicionales, también es aplicable a los funcionarios del estado. Los funcionarios, exepto cuando se trata de la oligarquía judicial, tienen al igual que los legisladores provinciales y municipales un atraso salarial. Aún cuando solapadamente se han aumentado, en ésta y anteriores ocasiones (el consejo delirante de Paraná trató de ocultar varios escándalos al respecto mientras seguían pasando a planta permanente a amigos y amantes) todavía no han alcanzado su (muy alto) piso predevaluatorio. Es importante decirlo, porque el salario, cuando se esfumó el prestigio social, de los funcionarios habla de la calidad de los mismos. También los aumentos a trabajadores estatales son mal vistos por quienes son ajenos al estado y también habla de la calidad de esos trabajadores.
Muy cierto es que lo que cobran de bolsillo los funcionarios no es lo que se llevan a fin de mes, dado que hay dádivas reales e inventadas de diversos tipos que no son, precisamente, códigos en negro. Un flaco favor para los funcionarios honestos es este sistema de prebendas, pero más allá de eso, un aumento a funcionarios que están sacando de sus escritorios las fotos de sus hijos, a pocos meses de finalizar sus mandatos, fue un grosero error político. Si se hubiese anunciado junto a un aumento para los trabajadores (aumento que seguramente será superior al 15%) posiblemente el costo político hubiese sido menor.
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