
¿Existe algo así como una falta de experiencia en sostener gobiernos, por parte de sectores educados políticamente que, sin embargo, pocas veces o ninguna en su experiencia han estado a gusto con el gobierno, excepto, en el años 2003, 04 y quizás 05? Puede ser, pero es difícil de conceptualizar. Pero algo así existe, y en esos sectores, tener críticas, tener independencia, tener autonomía –tal como parece expresarse en el archipiélago progresista que apoya al gobierno- es un valor que, sin embargo, no tiene ningún costo. Puede ser. No está mal, toda gran alianza tiene contradicciones principales, otras secundarias y otras terciarias, y una puja interna que expresa intereses diferenciados. La habilidad de quien conduzca reside en que estas disputas internas se encaucen, no debiliten el principal sustento del gobierno y no sirvan para la principal oposición, a la vez que sirvan para contender a distintos grupos.
Estoy, sin embargo, intentando pensar, no en la cuerda siempre floja de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, sino en cuando la crítica se convierte en un valor en sí, porque esa crítica, para que sea positiva, para que tenga consistencia sumatoria –como crítica, con autonomía e independencia de verdad- no debe surgir de las usinas opositoras.
En ese sentido, una percepción:
Las principales críticas de los kirchneristas críticos, no salen de sí mismos, como podía suceder con la distribución del ingreso otrora, la inflación de los alimentos, el debilitamiento de la relación producto empleo, la regresividad estructural del sistema impositivo –aún cuando, los impuestos como el IVA pierdan peso relativo al interior de la recaudación total en relación a años atrás- sino que son críticas que surgen de las usinas opositoras, con la intención de debilitar las capacidades estatales.
Uno, bah, yo, presto mucha atención cuando se dice que el desprestigio de Moreno, derivará, por lo novedoso tras la larga noche neoliberal que resulta su función, en un desprestigio del instrumento que ejerce. O cuando, el desprestigio de Delía lleva al desprestigio del movimiento social de los desheredados. Pero, y acá vamos, mucha pelota no le doy a los que se enfadan por el “estilo” de Moreno, como si lidiar con los empresarios un poco argentinos, pudiera hacerse con la ternura con la que se cambian pañales.
O sí, le pegan a Delía por negro, por grasa y asocian la negrura a la delincuencia, sino al terrorismo y la basura social.
Y me freno acá, porque ya se me ocurren ejemplos más corrosivos. Y en el fondo, somos republicanos, de buenos modales, educados, psicoanalizados y honrosos televidentes del programa en Canal A de Luis Majul. Una joyita, mamá.
6 comentarios:
Que ponés esos chetos de Yerba Brava. Aguante Pablito Lezcano, que ahora se rescató.
Hizo estos temas, que hablan de algo que no conocen:
http://www.musica.com/letras.asp?letra=1395527
http://es.youtube.com/watch?v=9U69BrLTQ1o
PD: Luquitas, ya lo demostró Perón, hay mucho potencial en los pobres argentinos.
César.
¿La remanida crítica al progresismo blanco? Bueno, si es eso, estamos del mismo lado. El único tema es que en los últimos meses, los K tratan de pasar por blancos.
Y antes de los {ultimos meses no?
Lucas: Exactamente! Yo me caliento cuando escucho hablar a un crítico "del INDEC". Será que quieren salir en Perfil no se. Si escucho a uno que quiere correr por izquierda al gobierno hablando como Nelson Castro me espanto.
En fin, cada cual se da su política pero no se puede estar "adentro y afuera"
Un abrazo
Cierro filas en la defensa del gobierno populista y no boludeo con el cristina conduccion ,pero el progre blanco existe y tiene derecho a opinar ,si lo hace con buena leche suma y sino ...mala leche.
Saludos
eso quería decir, Néstor.
Guille, tiene derecho a opinar? sí, obvio, sólo que ser rebatido no debe ser leído como un gesto de barbarie.
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